Fue el propio Gobierno, a través de la Aduana, el que dio a conocer la información del cierre de exportaciones de carne. Luego se desdijo, tras avanzar en un acuerdo con los frigoríficos para que los aumentos de la hacienda no vayan directo a los precios.

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Un papelón, otro más, -y con aroma a extorsión- protagonizó el Gobierno argentino al anunciar un cierre de exportaciones de carne que finalmente no se llevó adelante.

Pasado el mediodía, fue cuando desde la Dirección General de Aduanas -un organismo oficial, por si es necesario aclararlo- comenzaron a circular a los medios el siguiente mensaje:

  • El Gobierno suspendió las exportaciones de carne por 15 días
  • La medida se tomó a la espera de un acuerdo de precios con el consorcio de frigoríficos
  • Sin acuerdo, no habrá permisos de exportación

Lógicamente, semejante noticia disparó rápidas y fuertes repercusiones, que obligaron al secretario de Agricultura, Juan José Bahillo, a salir a poner paños fríos y a desmentir la noticia que el propio Gobierno al que representa había difundido minutos antes.

 

Llamativo que el funcionario hablar de “certidumbre”, cuando precisamente lo que generaron las idas y vueltas en torno a esta noticia fue lo contrario.

EXPORTACIONES DE CARNE

Con todo, a la tarde llegó la (auto)desmentida final: de nuevo desde Aduana enviaron la información, relatando la reunión que mantuvo el director del organismo, Guillermo Michel; con Bahillo y con el presidente del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC), Mario Ravettino.

“Estamos trabajando con el sector en un acuerdo de volumen y precios para el abastecimiento en el mercado doméstico y sostener las exportaciones”. Habrá que esperar ahora para ver si la amenaza intervencionista se calmó o vuelve a reaccionar.