Se inició la campaña triguera con el desencuentro de las buenas condiciones agronómicas y las condiciones comerciales. Se puede decir inclusive que, en este año, las condiciones de humedad en el país son más favorables en oportunidad y distribución en comparación con las observadas a la misma fecha del 2010 para la siembra del trigo.
Este año las anomalías de las lluvias de otoño favorecieron con precipitaciones normales o incluso con desvíos positivos el área que va desde el centro este de Córdoba hacia el sudoeste entrerriano, alcanzando el norte del país, La Pampa y el oeste de Buenos Aires, según señala la Bolsa de Comercio de Rosario en su informe semanal sobre los cultivos.
En el norte de Buenos Aires, en los sectores que son parte de la región núcleo, se estiman bajas que van desde un 16%, para las áreas de Lincoln y Junín, a un 20% para la zona de influencia de Pergamino.
El ingeniero agrónomo Daniel Lavezzari consideró que la actual campaña triguera se caracteriza por ser un ciclo igual al clima que asiste por estos días: fría: “Es una campaña fría a pesar de que desde las esferas oficiales se pretendió generar un clima con tendencia a señalar que la superficie de trigo iba a aumentar. No tengo datos definitivos a nivel nacional pero sí conozco bien lo que está pasando en nuestra zona de influencia: el trigo ha disminuido su superficie de siembra respecto a la campaña pasada.
En las últimas dos campañas en Pergamino se sembraron alrededor de 35.000 hectáreas de trigo, pero en la actual ha disminuido el 20%, por lo tanto rondará las 27.000 a 28.000 hectáreas”.
Según el consultor privado, quienes mantuvieron un área de siembra similar a campañas anteriores han sido los grandes arrendatarios, quienes tratan de mantener un esquema de rotación: “El trigo juega un rol muy importante en las rotaciones. Entonces quienes sembraron muchas hectáreas tienen la posibilidad de hacer contratos a futuro (ventas en el forward), porque de lo contrario le pasa lo que le ocurre a los productores más chicos, que llegado diciembre, luego de realizar inversiones importantes al cultivo, lo cosechan y no lo pueden vender porque no se los compra nadie a raíz de que las exportaciones están cerradas. Esto ha hecho que el trigo sea un cultivo que lo continúan manejando los establecimientos grandes porque tratan de mantener una planificación en sus rotaciones; los arrendatarios en campos de terceros porque es una salida de rotación para no caer en una gran superficie de maíz, porque los costos de implantación/protección de este cultivo y el valor de los arrendamientos no dan para hacer mucho maíz en campo de terceros”.
A consideración de Daniel Lavezzari, aquellos productores pergaminenses que sembraban unas 50 hectáreas de trigo por año prácticamente han dejado de sembrarlo “porque tienen trigo del año pasado y algunos del ante año pasado porque no lo pueden vender. En cambio el que lo puede comercializar fluidamente es el que hace una venta a futuro, entonces lo cosecha, lo entrega y a los 6 u 8 días lo está cobrando. Lamentablemente esto es así porque el trigo ocupa un rol importante en las rotaciones porque es un cultivo que deja mucha cobertura de rastrojo, deja un rastrojo de calidad y se siembra en hileras estrechas. También se lamenta porque el trigo históricamente ha cubierto un bache económico importante a fin de año, porque sino el productor tiene que esperar hasta marzo/abril la cosecha del maíz o de la soja. En cambio en diciembre cosechaba su trigo, lo vendía y podía continuar hasta la cosecha de los cultivos de la cosecha gruesa. Pero esta ventaja se ha perdido”.
-Esos productores que no incluyen al trigo en la rotación, ¿sembraron otro cultivo?
-Sí, están prosperando lentamente otras alternativas de invierno como canola, cebada cervecera y arveja, aunque no en forma espectacular. Una alternativa que le está cerrando al productor es hacer arveja y luego maíz de segunda (o un maíz intermedio), en las dos últimas campañas han sido excelentes los resultados.

Precampaña de maíz
Con respecto a la siembra de maíz en el Partido, Daniel Lavezzari resaltó que había un interés creciente en maíz, “los buenos rendimientos obtenidos en las dos últimas campañas y el mejoramiento del precio internacional eran dos aspectos que tenían muy animados a los productores”.
Pergamino es una zona predominantemente sojera, aunque también fue una región con una gran tradición maicera, por lo que el consultor privado consideró que “si se acomodan los números del cultivo en forma inmediata el productor volvería al maíz. No obstante en mayo se empezó a enfriar la situación respecto de la siembra porque también hay severos problemas de comercialización, está cerrada la exportación, no hay competencia entre exportación y consumo interno entonces al productor le están pagando 50 dólares menos la tonelada respecto de lo que le deberían pagar. Además para hacer un buen cultivo hay que desembolsar entre 450 y 500 dólares de costo de implantación/protección por hectárea”.