Si bien hubo un leve repunte en el volumen de las exportaciones, China continuúa pagando bajos valores: hasta un 32% menos la tonelada. Los indicadores de su economía son negativos y encienden alarmas.

La industria frigorífica argentina sigue de cerca los indicadores de la economía china, el destino excluyente de las exportaciones de carne vacuna nacionales.

Los datos de las entidades privadas rubrican esta tendencia: según el mercado ganadero de Rosario (Rosgan), en 2023 se llevó el 78,5% de los despachos.

Con estas cifras, se entiende que cualquier variación en estos números representa una seria amenaza para el negocio y, para colmo de males, para este año se avizora una retracción en los indicadores económicos del gigante asiático.

Pero pese a este escenario, el mercado chino de las proteínas animales exhibe algunos números para analizar.

LA DEMANDA CHINA DE CARNE VACUNA

En este punto, desde la entidad rosarina consideraron que si bien se espera una caída interanual del 2,5% en el consumo de pollo y cerdo, la carne vacuna sigue mostrando una tendencia positiva.

Según proyectó el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés), el consumo de carne en 2024 crecería un 1,6% anual y llegará a 11,2 millones de toneladas. De ese volumen, 3,5 millones provienen de mercados externos.

“Si bien el dato resulta apenas ligeramente inferior (-0,7%) al estimado por el organismo para 2023, representa el primer retroceso anual para este mercado”, advirtió el Rosgan.

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