Felipe “Coco” Gutiérrez inició la filmación de su quinta película, “El Almacén”, que contará con el auspicio de la Clyfer. “Fuí convocado por el Consejo de Administración de la Clyfer, por Miguel Piedecasas, y me ofrecieron auspicio para este nuevo emprendimiento” comentó Gutiérrez en F.M. TIEMPO, entusiasmado, que agregó: “Para esta película sumé a un actor de trayectoria como Hugo Matheu, y como siempre, me acompañara mi sobrina, Lorena Gutiérrez, el galán será Eduardo Alberti, estará Carlos Carrasco, que en esta película tiene muchas más apariciones que en otras oportunidades. También estarán Pimpo Alonso de Fernández, Horacio Contreras, Viviana Marengo, Daniel Blanco, Nadima Abdala y Arnaldo Premio. Y en la parte técnica estará trabajando Rubén D’Andrea, que ha demostrado las cualidades necesarias para todo lo que tiene que ver con la filmación”.
«Coco» Gutiérrez asegura que “mi descanso es ocuparme de algo, y filmar es un placer”, y asegura que” “quiero lograr una buena película, con un final que los va a sorprender. Según la gente, “Destinos” fue la película mejor lograda, y que tuvo enorme suceso. Espero que “El Almacén” logre lo mismo”.

UN POCO DE HISTORIA
A sus 76 años, Coco es un ejemplo de vitalidad. “Cuando tenía 28 años, compré una cámara Súper 8, que la tengo todavía, junto al proyector. Empecé a filmar a mis hijos, paisajes, esas cosas. Me gustó. Después salió la videocámara, que tenía sonido, revelación. La otra la tenía que mandar a Panamá a revelar, ésta era instantánea. Un día hice una película sobre un cuento que escribió mi hermana y me gustó. Me animaron acá a que la diera en el cine y tuvo éxito, La filmé con una cámara chiquita JVC, en el medio del campo, en un rancho que no tenía luz eléctrica. Iluminábamos con unos paneles de telgopor blancos. Se ponían afuera contra el sol y el resplandor iluminaba el interior del rancho. Entonces ya me animé y compré una máquina más grande”. Esas filmaciones caseras que comenzaron como un entretenimiento en su casa los fines de semanas fueron el inicio de un camino que continúa.
Así llegó La luz mala. “Fue un mediometraje de 47 minutos. Cuando vi la repercusión que tuvo me llamó la atención. La gente nos conoce, y es toda del pueblo. Si no trabaja el hermano, trabajo el tío o el sobrino o el amigo. Entonces llamó la atención que se dieran películas en este pueblo hechas por rojenses”, asegura el cineasta. Después fue el turno de Una historia de los “40”, para la que contrató a ayudante para que filmara, porque Coco se animó a actuar y dirigir. “Hice unas escenas de gallegos que es para tirarse al suelo de la risa”, recuerda.
Tras la producción de La herencia, su cuarta y última obra cinematográfica hasta hoy es Destinos, estrenada en 2012. “Esta ya fue filmada con tres máquinas y en el campo. Nos dificultó enormemente trabajar allí porque estábamos filmando y pasaba un tractor, un avión fumigando que nos tapaba de tierra. Teníamos que correr a tapar las máquinas. Fue una odisea y se hizo de acá a 10 kilómetros. Todos los sábados, después de almorzar, salía toda la caravana para filmar la película. Y tuvo una repercusión bárbara”, rememora. Ahora llega “El Almacén”. Y la ilusión una vez está en marcha…