La campaña de soja 2011/2012 estuvo marcada por la falta de lluvias y por una notoria merma en los rindes. Pero en este nuevo ciclo las circunstancias parecen jugar por completo a favor de la oleaginosa en lo que respecta a ambiente y clima, aunque hay alguna incertidumbre con relación a los precios, ya que el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (Usda por sus siglas en inglés) ha dado a conocer algunas estimaciones que señalan un precio bastante por debajo de los 600 dólares la tonelada de soja, que fue el pico al que llegó la cotización durante este año, movido en gran parte por una demanda sostenida y por los bajos rindes de la cosecha en EE.UU.
Alentados por esta suma de factores, los productores incrementan la superficie destinada a la oleaginosa y sin duda alguna el aumento de las precipitaciones constituye un motivo de alivio. No obstante, la misma circunstancia exige tomar precauciones debido a que con más humedad crece la posibilidad de que aparezcan las temidas enfermedades de fin de ciclo, entre ellas la “mancha ojo de rana”, es decir que los productores deberán ser cuidadosos porque es posible que las enfermedades ocasionen pérdidas que en algunos casos podrían llegar a ser tan graves como las que provoca una sequía.
Por otra parte, es necesario señalar que la mayoría de los precios de los insumos han sufrido aumentos significativos y esto obliga a afilar más que nunca el lápiz si se quiere obtener, además de una buena cosecha, una ganancia adecuada.

Insumos
“Hay algunos inconvenientes para obtener determinados insumos, fundamentalmente glifosato” manifestó en diálogo con el Diario Sergio Bocanera, titular de la firma Campo Negocios. “Esto ocurre con todas las variantes de este agroquímico y se da principalmente por las restricciones al ingreso de ácido que existen en el país. Además se nos está haciendo difícil conseguir un herbicida que se usa mucho en esta época que es el 2.4D, un producto muy difundido que se comercializa desde hace muchísimos años en la Argentina y que se utiliza para eliminar la rama negra (Conyza bonariensis).
Obviamente al tratarse de dos agroquímicos tan utilizados y estar restringida su disponibilidad, los precios se han incrementado bastante. El resto de los precios se mantiene y la mayoría de los herbicidas ha registrado subas leves, siempre teniendo en cuenta que todos los productos del agro se manejan con el dólar oficial. Hay un incremento que llega hasta el 40 por ciento en el caso de los productos que están registrando faltantes y del 8 al 10 por ciento en el resto. En lo que respecta a las semillas, su precio está directamente relacionado con el de la soja”, explicó Bocanera.
La venta de semillas de soja, cabe informar, ya se vende en importantes cantidades y se espera que la demanda se mantenga. “Esto se debe sobre todo a los resultados de la cosecha anterior, que fue magra en todos los aspectos y los productores, que normalmente reservan una cantidad de lo cosechado para resembrar en la campaña siguiente, no pudieron almacenar como en otras oportunidades y por eso ahora han salido a buscar una semilla de buena calidad para implantar sus lotes. En este caso de las semillas se nota un incremento sostenido de los precios, pero para el resto de los productos, teniendo en cuenta la inflación en general, podríamos considerar que no se han disparado”.
Sergio Bocanera comentó que está muy difundida la financiación bajo la modalidad “a cosecha” ya que los mismos proveedores de las empresas multinacionales tienen programas específicos para los productores y además los agricultores cuentan con herramientas financieras propias como las tarjetas de crédito agropecuarias, que se han masificado y que todos los bancos están ofreciendo. “Además -agregó el empresario- se han otorgado préstamos a tasas relativamente favorables y los eslabones finales de esta cadena, que son los comercios de insumos para el agro, ofrecemos cuenta corriente para nuestros clientes. En este tema de la financiación hay una herramienta muy útil, el Rofex, que es el mercado a término del dólar, que nos permite estipular el precio de la divisa a mayo de 2013 y tomar referencias para financiar las compras, inclusive en pesos, por lo que el ámbito de la financiación es amplio y muy variado aunque siempre debemos tener en cuenta el contexto: venimos de una sequía muy grave en la campaña 2011/2012 y eso hizo que el productor tuviera menos ahorros este año, así que la posibilidad de acceder a una financiación razonable no es un tema menor.
Por su parte Pablo Mucabare, representante de la firma Agroempresa Colón, coincidió con Bocanera al señalar que este año se dio la particularidad de que los productores empezaron a comprar las semillas mucho antes de lo habitual, “por el escaso margen que quedó de la cosecha anterior luego de una sequía severa que redujo los rindes de una forma considerable, así que para encarar la campaña 2012/2013 los productores deben buscar semillas”.
“Creo que la oferta está a la altura de las exigencias y que no hay mayores problemas, pero siempre se debe tener en cuenta la relación del precio de las semillas con el de la soja, por eso el mercado está algo ansioso, con dudas sobre la cotización de la soja a mayo de 2013”, comentó.
Mucabare hizo hincapié sobre la cuestión de los arrendatarios de lotes: “Se firmaron varios contratos con un precio de la soja que escapaba a los parámetros normales por lo elevado, pero después el poroto de esa oleaginosa empezó a bajar y entonces los arrendatarios empezaron a sacar cuentas y notaron que o no les alcanzaba o les quedaba un margen muy chico, así que en algunos casos se están renegociando los contratos de alquiler y otros buscan alguna cláusula que garantice la rentabilidad del trabajo”.
Para el también concejal pergaminense, lo que se da actualmente en Argentina es el resultado de una tendencia de muchos años al monocultivo: “La diferencia entre uno y otro cultivo de verano es abismal. Se van a sembrar 19 millones y medio de hectáreas de soja y no llegaremos a cinco millones de maíz y un millón y medio de sorgo. La tendencia apunta a que Estados Unidos maneje mundialmente, por volumen de producción, la oferta de maíz y que Sudamérica, con Argentina y Brasil a la cabeza, sea el productor de la soja que demanda el mundo. De esto no se le puede echar la culpa al productor, cuando los costos de implantar un campo con maíz son tan elevados uno entiende esta diferencia”, consideró.
Una vez más, la clave estará en el buen uso de la tecnología, que está cada día más al alcance de los productores y ofrece cada vez más aplicaciones; aprovechando al máximo los recursos tecnológicos será posible aumentar los rindes.