“Tomamos un material que se conoce bastante, el telgopor, y utilizamos esas perlas con las cuales se genera o se fabrica y empezamos a hacer modificaciones en su proceso productivo. A partir de ahí nos dimos cuenta que podía ser un material que aplicará para la industria de la construcción”, dijo Alejandro Mateos, director de Proyecto del Laboratorio de Ensayos de Materiales y Estructuras – Sede Junín (LEMEJ), organismo de investigación creado por la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires (Unnoba).

En una entrevista por TeleJunín, Mateos, junto a la directora del LEMEJ, María José Castillo, contaron los detalles de este desarrollo a partir del material que la mayoría de la gente tiene en sus manos –por ejemplo- cuando abre el embalaje de electrodomésticos: poliestireno expandido, material plástico espumado, derivado del poliestireno que se conoce como telgopor.

“Lo que pudimos lograr fue -a partir de hacer todas estas variaciones- llegar a un producto aceptable, a un desarrollo muy innovador al que probamos en la función que cumplen las placas de yeso” que se utilizan como revestimientos o como apliques para la separación de ambientes en construcción en seco y que son popularmente conocidas como genérico con una marca comercial, detalló el investigador.

“Cuando uno lo prueba, se somete a esfuerzos y exigencias estipuladas por varias normas de calidad y resistencia y nos sorprendió de una manera espectacular: este material es mucho más liviano, resiste muy bien y no absorbe agua lo cual evita también que cambien sus dimensiones, que es algo que con las placas de yeso estamos muy acostumbrados a ver”, completó la idea el investigador de la Unnoba.

Castillo complementó la presentación del nuevo desarrollo de LEMEJ/Unnoba con un detalle de las funciones que cumple el organismo que dirige. “La idea de crear en el LEMEJ surge en 2012 y fue del ingeniero Luis Lima –fallecido recientemente- quien concibe a este laboratorio como destinado a atender demandas específicas de la región noroeste de la Provincia”.

Esas demandas se presentan de diferente manera: desde como necesidad de un tercero de contar con servicios de medición y prueba del LEMEJ; a hacer algún desarrollo tecnológico; o realizar una capacitación en oficios; “o –internamente- muchas veces estudiantes de la Unnoba que necesitan hacer un ensayo para probar un material, ya sea para una tesina de grado o para algún trabajo práctico, disponen de nuestras instalaciones para poder cumplir con esa demanda”, explicó la académica.

El nuevo material desarrollado por la institución comenzó como un proyecto hace poco más de un año. “Desde entonces, fuimos avanzando en todas las instancias”. Pero ahora faltan unos pocos protocolos a cumplir – “sobre todo hay un análisis de fondo que se está haciendo ahora”, precisó Mateos- donde se compara el desarrollo del LEMEJ “con lo que hay conocido a nivel nacional e internacional”.

“Ya tenemos ese análisis de fondo y, hasta el momento, no hay nada a nivel internacional que se le parezca. Entonces, después pasará a la instancia donde la universidad puede tomar la decisión de producirlo o de licenciar esa patente”. Esto significará para la Universidad -que tiene una de sus sedes en Junín- un potencial ingreso económico por el desarrollo de la patente y la posterior comercialización de un material que –a priori- se presenta como muy lucrativo.

No obstante, este entusiasmo, tanto Castillo como Mateos no se dejan llevar por la euforia. Sucede que –dijeron durante la entrevista- “los procesos de patente en Argentina son muy largos, suelen tardar más de diez años. Nosotros lo que sí hoy podemos hacer es salir a difundirlo porque esto ya está publicado en el Boletín de Patentes. Ya es un desarrollo que es público. Ahora faltan algunos pasos administrativos para que realmente aparezca el título de patente” y, aunque suene contradictorio con los plazos mencionados, “estamos en una etapa muy avanzada”.

Otra ventaja de las placas de construcción tradicionales de yeso que ofrecerá el material del LEMEJ es que “su instalación será mucho más simple. Al ser mucho más liviano, permite manipularlo fácilmente”, precisaron los científicos locales.

Castillo dio más detalles de la génesis del sorprendente material y dijo que nació como “un Proyecto de Promoción. Esto es, una convocatoria interna que tiene la universidad a través de la Secretaría de Investigación, Desarrollo y Transferencia y es un proyecto que está preparado o que está armado para chicos que inician sus actividades de investigación y por ahí no tienen la categoría para ser directores”.

Realizada la convocatoria específica, Mateos fue designado director del proyecto. El ingeniero Luis Lima –ya mencionado- fue uno de los investigadores “que se involucró mucho y era un activo participante de toda la actividad experimental que tenía este proyecto, pero siempre desde el rol de integrante porque él entendía claramente que quien dirigía las acciones de ese proyecto era Alejandro por ser el Director”, indicó Castillo.

El equipo –mencionaron los investigadores- también estuvo integrado por María Clara Lima, quien se ocupa de la gestión de la Propiedad Intelectual; y por alumnos, algunos ya egresados. Entre ellos: Renzo Pelloni, Jonathan Moris y Jesús Navarro.

El LEMEJ hoy tiene su edificio en el predio del ex Hospital Ferroviario, en la esquina de Borges y Libertad. Junto con las escuelas industriales del distrito, desarrollan un proyecto de extensión universitaria, donde parte del equipamiento -que tiene la industria hoy- está siendo actualizado con los alumnos de las escuelas secundarias industriales de Junín “para que tengan un sistema más actualizado de digitalización de datos o de toma de datos”, explicó durante la entrevista con TeleJunín María José Castillo, directora del LEMEJ.

El LEMEJ trabaja varias áreas: el área de maderas, metales y aleaciones; el área de hormigón; el área de asfalto; de suelos. “Entonces, cuando un material necesita ser, por ejemplo, caracterizado, una de las características que uno determina es la resistencia mecánica. Pero también puede ser que uno necesite conocer por dentro cómo está formado ese material. Un acero puede tener diferentes características microestructurales… Uno podría ver diferentes cosas cuando lo mira internamente, a través del microscopio”, ejemplificó la científica de la Unnoba.

Pero el LEMEJ también ha sido requerido para tareas periciales. Su directora contó que “hemos tenido una experiencia hace algunos años cuando nos llegó para evaluar el comportamiento de una tubería que había fallado. Y había acciones legales y judiciales que surgieron y nosotros hicimos la pericia para determinar la causa de su rotura”.

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