La Bolsa de Cereales de Buenos Aires dio a conocer un extenso informe en el que se señala que a esta altura de la temporada, el desarrollo del episodio de “El Niño” es considerado un hecho cierto por parte de la mayoría de los centros internacionales de pronóstico climático.
“El Niño” posee ciertas características que son comunes a todos los episodios; como fenómeno climático, constituye la fase cálida del fenómeno de “El Niño Oscilación del Sur” (Enso), siendo causada por una disminución en la intensidad de los vientos alisios ecuatoriales que, a su vez, provoca un calentamiento del Océano Pacífico Ecuatorial.
Los episodios vigorosos producen lluvias por encima de lo normal, desde noviembre hasta marzo, en el sur del Brasil, el sur del Paraguay, el Uruguay, el este de la Región del Chaco, la Mesopotamia y la Región Pampeana.
Por el contrario, el norte y el centro-oeste de Sudamérica (Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y el norte de Brasil), el norte del Paraguay, el NOA y gran parte de Cuyo observan precipitaciones inferiores a lo normal.
No obstante, los episodios individuales pueden diferenciarse considerablemente, como es el caso del presente, que se distingue por una evolución muy vigorosa, pero extremadamente irregular.
Por lo tanto, si bien su desarrollo augura un buen volumen productivo para la campaña agrícola 2012/2013, deberá tenerse en cuenta que su influencia traerá aparejados algunos factores de considerable riesgo.
Se producirán lapsos de intensa actividad meteorológica, con tormentas localizadas severas sobre distintos puntos del área agrícola nacional, en los que se observarán aguaceros torrenciales, con anegamientos de terrenos bajos y desbordes de ríos y arroyos, los que serán acompañados por granizo, vientos intensos y descargas eléctricas.
Los lapsos de intensa actividad meteorológica se alternarán con períodos de escasa actividad, en los cuales predominarán condiciones de calor y tiempo seco.
Paralelamente, se producirán entradas de aire frío que se extenderán durante la mayor parte de la temporada, dando como resultado una marcada oscilación de la temperatura.
Por lo tanto, debe preverse que, los efectos benéficos de “El Niño”, serán acompañados por una serie de riesgos que será necesario superar, a fin de poder arribar a un buen resultado productivo.
La perspectiva estacional que se expone a continuación, fue elaborada tomando en cuenta a los informes difundidos por el Servicio Meteorológico Nacional Argentino, los principales centros del Cono Sur, como el Centro de Pesquisas Espaciais (Cptec) y el Instituto Nacional de Meteorología (Inmet), del Brasil, la Dirección de Meteorología de Chile, etc. Asimismo, se consultaron las principales agencias internacionales, como al National Oceanic and Atmospheric Administration (Noaa), el International Research Institute for Climate and Society (IRI), el Climate Forecast System (CFS), el European, el Canadian Center for Climate Modelling and Analysis (Cccma), el Australian Bureau of Meteorology (BOM), el Experimental Climate
Prediction Center (Ecpc), el European Centre for Medium-Range Weather Forecasts (Ecmwf), etcétera.
Las precipitaciones generadas por “El Niño” repusieron las reservas hídricas de los suelos en el área agrícola principal, pero causaron anegamientos en la Cuenca del Río Salado.
Las precipitaciones tempranas, causadas por “El Niño”, durante abril y mayo incrementaron el contenido de humedad en el perfil de los suelos en la Zona Núcleo y gran parte de la Mesopotamia.
No obstante, en gran parte de la Cuenca del Salado las precipitaciones fueron excesivas, determinando el anegamiento de grandes extensiones de campos bajos.
Contrariamente, en las zonas marginales, los valores recibidos fueron insuficientes para reponer las reservas de humedad de los suelos, por lo cual la recarga de humedad fue insuficiente.
Las precipitaciones de finales de otoño y comienzos de invierno volvieron a hacerse escasas, por lo que las reservas de humedad volvieron a reducirse en la mayor parte del área agrícola nacional.
Durante agosto y septiembre y lo que va de este mes, se observó una marcada reactivación de las lluvias, que repuso las reservas de humedad en gran parte del área agrícola principal pero, al mismo tiempo, volvió a agravar los anegamientos en las áreas deprimidas de la provincia de Buenos Aires.

Noviembre
En noviembre los vientos del norte alcanzarán plena intensidad, haciendo que el régimen térmico se mantenga en un nivel elevado, incrementando el consumo de humedad por parte de los cultivos y pasturas. Las precipitaciones cubrirán la mayor parte del área agrícola, concentrándose en franjas, separadas entre sí, donde se presentará el riesgo de tormentas severas, con aguaceros torrenciales, granizo y vientos.
La Cuenca del Río Salado de la provincia de Buenos Aires será afectada por fuertes tormentas, que podrían acentuar los anegamientos. Contrariamente, el sur de Cuyo, La Pampa y el sudoeste de Buenos Aires observarán valores moderados a escasos.
Las entradas de aire polar, provenientes de la Cordillera, se debilitarán, pero el oeste y el extremo sudeste del área agrícola nacional continuarán observando riesgo de heladas.

Diciembre
En diciembre se acentuará el calor, manteniéndose un fuerte consumo de las reservas de humedad de los suelos. Las precipitaciones continuarán abarcando la mayor parte del área agrícola nacional, concentrándose en varias franjas con fuertes tormentas, con granizo, vientos y aguaceros torrenciales, con peligro de desbordes de ríos y arroyos y anegamientos en las zonas bajas. La Cuenca del Salado de la provincia de Buenos Aires recibirá nuevos aportes hídricos, que pondrán en peligro las áreas afectadas por anegamientos. El Centro y el oeste de Cuyo, el oeste de La Pampa y el extremo sudoeste de Buenos Aires registrarán precipitaciones moderadas a escasas. Las entradas de aires polares, provenientes de la Cordillera, provocarán descensos térmicos tardíos, aunque con escaso riesgo de heladas.

Verano 2013
Durante el verano, la mayor parte del área agrícola observará precipitaciones abundantes, pero extremadamente desparejas. El NOA y el oeste del Chaco se distinguirán por experimentar una amplia extensión con tormentas severas, con riesgo de granizo y vientos, con riesgo de desbordes de ríos y arroyos y deslizamientos de tierras. Sólo el oeste del NOA, la mayor parte de Cuyo y el oeste de la Región Pampeana registrarán precipitaciones moderadas a escasas.
El régimen térmico alternará lapsos muy cálidos, que causarán un fuerte consumo de humedad, con irrupciones de aire frío que, aunque no causarán riesgos de heladas, podrían retrasar el desarrollo de los cultivos. Es previsible que se desarrollen condiciones conducentes para el ataque de plagas y enfermedades por lo que deberá cuidarse el aspecto sanitario.