El panorama mundial de cara a la campaña 2012/13 tiene definido el aporte correspondiente a Estados Unidos. Allí la cosecha se encuentra en sus etapas iniciales y ya no hay posibilidad de que mejoras climáticas favorezcan la evolución de los cultivos.
Sólo resta definir a cuánto ascenderá la producción, aunque la percepción de la mayoría es que caerá por debajo de los 280 millones de toneladas. Según el reporte semanal de cultivos del Usda, el área recolectada hasta el domingo llegaba al 4% y había comenzado con fuerza en la zona sur de ese país. En el estado de Texas, por ejemplo, el avance de los trabajos asciende al 50%. A nivel nacional, la proporción de las plantas en estado bueno o excelente se ubica en 23%.
El International Grains Council -Consejo Internacional de Granos- (IGC) publicó su informe mensual el jueves pasado y estimó la producción norteamericana en 275 millones de toneladas, bien por debajo del promedio de 320 millones obtenido durante las últimas tres campañas. Asimismo, presume un abandono del área en torno al 12%, muy por encima del 8% habitual. Esto implica que a pesar de que la campaña comenzó con un incremento del 5% en la superficie sembrada, la proporción efectivamente cosechada crecerá cuanto mucho el 1%, ya que el resto no ingresará al circuito comercial. De este modo, si se asume un escenario promedio para Sudamérica, el panorama mundial de cara a la nueva campaña quedará compuesto de la siguiente manera. La producción será de 838 millones de toneladas, con stock iniciales de 134 millones. Este volumen de oferta deberá hacer frente a una utilización de 853 millones, quince millones de toneladas mayor que la cosecha del año. Esto significa que el mundo deberá resignar stock, pese a que llegan en un nivel extremadamente ajustado: la relación entre stock y consumo mundial cerrará la campaña 2012/13 en un 14%, el equivalente a un mes y medio de consumo.

Fuertes subas
Los precios internacionales respondieron a este panorama productivo y subieron con fuerza desde los primeros días de junio. En la última rueda de mayo, la posición con entrega en diciembre en Cbos había ajustado a 225,5 dólares por tonelada. Al cierre, el viernes pasado, el mismo contrato cerró a 318,6 dólares por tonelada, casi 100 dólares más por tonelada. Su interés abierto pasó de 400.000 contratos a más de 700.000, cifra que equivale a casi un tercio de la producción norteamericana. En el transcurso de los últimos días, el desarrollo del tour anual Pro Farmer -que se extiende desde Ohio hasta Nebraska- concentró una parte considerable de la atención de los operadores del mercado. Esta tradicional inspección a campo por el cinturón productivo de Estados Unidos arrojó una estimación de producción altamente confiable en su informe final, mientras que durante la semana se van reportando cifras parciales de los distritos recorridos.
También se conocieron cifras preliminares para Ohio, Dakota del Sur, Nebraska, Indiana, Illinois, Iowa y Minnesota, con el común denominador de que planteó rindes entre un 15 y 30% inferiores a los obtenidos en promedio en las últimas tres campañas. Al finalizar el tour se proyectó la cosecha estadounidense en 266,1 millones de toneladas, con un rinde promedio de 75,5 quintales por hectárea. Este último es el más pobre de las últimas 17 campañas.

Transacciones locales
Mientras tanto, durante la semana pasada en nuestro país las transacciones mantuvieron gran actividad y replicaron el comportamiento que había mostrado en los primeros días de la semana anterior. Los exportadores llegaron a pagar valores superiores a 200 dólares la tonelada por maíz de la nueva campaña y lograron capturar un volumen de mercadería en Rosario que superó las 150.000 toneladas.
Hasta el momento se estima que los exportadores acumulan compras por un volumen cercano a los cuatro millones de toneladas, cifra que no tiene precedentes en nuestro país. En las últimas cuatro campañas las compras a esta altura del año promediaban 1,2 millones de toneladas, cifra que representaba el 5 ó 10% de la cosecha, dependiendo del año.
Luego de una gran celeridad durante julio y las primeras semanas de este mes, el ritmo de emisión de Roes se desaceleró recientemente. Este factor, en conjunto con la comentada sobrecompra, condujo a los habituales compradores a limitar su búsqueda de la mercadería y en función de esa circunstancia los ofrecimientos pasaron a ser muy selectivos y tuvieron una tendencia a limitar la presión alcista ejercida sobre los precios.