Las vueltas de la vida y el fútbol. Si Matías Mansilla no se hubiera desgarrado el rotador de la cadera, posiblemente Facundo Altamirano continuaría sentado en el banco de suplentes de Patronato. El arquero, llegado desde Banfield para la pretemporada de verano, debutó el 8 de mayo en la caída 1-0 ante Defensa y Justicia en Varela. Menos de seis meses después se convirtió en uno de los estandartes de Facundo Sava y en el héroe del finalista inesperado de la Copa Argentina dtalló TyC Sports.


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También se ganó el cariño de la hinchada, que a primera hora del miércoles viajó casi mil kilómetros con la ilusión intacta de dar el batacazo frente a Boca en la semifinal y antes de la medianoche terminó festejando sus estiradas a puro reflejo en la definición desde los doce pasos. Altamirano, de los puntos más altos en el 1-1 del tiempo regular, atajó tres penales en el Estadio Bicentenario de San Juan y clasificó al Patrón por primera vez en sus 108 años de historia a una cita por el título, que lo obtuvo est domngo por la noche.

Le puso el pecho a un zurdazo potente y al medio de Óscar Romero, le contuvo un remate a media altura a Alan Varela y también a Sebastián Villa, quien le anotó en los 90 minutos pero no pudo en la serie decisiva. Cada vez que hay penales, la espalda del guardián rojinegro se ensancha y su arco se hace cada vez más chico.

No solo lo sufrieron los pateadores del Xeneize. A finales de septiembre, River quedó eliminado de los cuartos de final de la Copa Argentina porque le ahogó el grito de gol a Matías Suárez. Y en 16avos su víctima fue Colón de Santa Fe: tapó los disparos del Pulga Rodríguez en medio del partido y de Rodrigo Aliendro en la definición.

Desde su debut en Patronato en el Sur del conurbano bonaerense, a Altamirano le ejecutaron 17 penales entre compromisos de Liga Profesional y Copa Argentina: atajó nueve. Una cifra abismal de más del 53% de efectividad. Y el resultado de un análisis minucioso en la semana sobre cada uno de los posibles pateadores y de las recomendaciones de Mansilla y el entrenador de arqueros del plantel. “Yo miraba al banco y me decían a dónde me tenía que tirar”, reveló en TyC Sports tras la victoria contra Boca.

El nacido en Rojas está teniendo un 2022 soñado, aunque los reflectores no siempre apuntaron sobre sus guantes. En Banfield, club que lo vio nacer futbolísticamente y donde hizo estreno a mediados de septiembre de 2017 en la derrota 3-1 con River en el Monumental, durante un largo tiempo estuvo a la sombra de los arqueros titulares. En busca de mayor protagonismo, fue cedido a Estudiantes de Caseros en 2019 y se embarró el buzo en las canchas del Ascenso.

Volvió al predio de Luis Guillón una temporada más tarde, pero no sumó demasiados minutos bajo el ala de Javier Sanguinetti. Es por eso que a principios de este 2022 pasó a préstamo sin cargo y con opción de compra a Patronato. Sí, gratis: el héroe de la Copa Argentina llegó a costo cero a la institución entrerriana y sueña con bordarse al pecho la primera estrella de su carrera en Mendoza, tierra de la gran final con la T. “Le van a dar la llave de Paraná. Con lo que hizo hoy y en el torneo se merece todo”, aseguró su compañero Marcelo Estigarribia luego de dejar atrás a Boca.