“Estamos evaluando como están las panaderías, pero hemos observado que la situación ha mejorado mucho” comentó el director de Bromatología, Daniel Gallo. “Haremos una reunión con todos los panaderos y las muestras que hemos tomado las haremos con los propios panaderos. Tenemos que tomar conciencia que no se puede utilizar bromato de potasio, ya que es cancerígeno” sintetizó Gallo.
“El bromato de potasio es un químico utilizado en panadería, desde 1914, para elevar la masa permitiendo, hacer panes más grandes y más blancos, pero con menor peso, porque el tamaño se logra con la formación de burbujas de gas que inflan la masa, efecto que tradicionalmente se logra con la levadura. Es un poderoso oxidante, muy peligroso de manipular pues puede inflamarse, produce cáncer y en consecuencia fue prohibido en la mayoría de países” explicó Gallo, quien agregó que “de acuerdo al Código Alimentario el bromato de potasio hace dos años que se prohibió como uso para poner como aditivo en la fabricación del pan”. Y en mismo sentido indicó que “como sabemos que se puede seguir consumiendo, estamos realizando pruebas rápidas con unos reactivos que tenemos como cloruro de potasio y ácido clorhídrico al 35 por ciento para detectar o no la presencia masiva de ese producto en el pan”.
El Director de Bromatología completó la charla recalcando: “Hoy existen otros aditivos que suplen al bromato. Seguramente se sigue usando porque los aditivos que lo reemplazan son más costosos. El bromato de potasio es cancerigeno, acarrea también problemas a nivel nervioso, auditivos y teratogénicos, pudiendo causar malformaciones genéticas. Además, es una sustancia acumulativa, que no se elimina y va quedando en el cuerpo humano. Por eso de suma importancia que se hagan los controles pertinentes”.