Los especialistas Luis Jacquelín, Andrés Llovet y Javier Elisei, de la EEA Pergamino del Inta, son autores de una publicación sobre el cultivo de amaranto o kiwicha. El mismo destaca que pertenece a la familia botánica Quenopodiáceas. Es un pariente cercano del yuyo colorado (Amaranthus quitensis), maleza presente en cultivos de maíz y soja. Se cultiva en América desde hace más de siete mil años, constituyendo con el maíz y la quinoa, la dieta básica de mayas, incas y aztecas.
Es una especie estival de amplia plasticidad agroecológica y se adapta a variadas condiciones de clima y suelo. Existen antecedentes de su cultivo en áreas marginales de La Pampa, San Luis y en Córdoba (traslasierra). En la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad Nacional de Río Cuarto el ingeniero Guillermo Peiretti ha realizado ensayos de adaptación del cultivo, y en ese sentido surge la inquietud de evaluar su comportamiento en el Inta Pergamino.
El objetivo del trabajo fue evaluar el comportamiento del cultivo en el área de influencia del Inta Pergamino; ajustar las prácticas de manejo de malezas, plagas y enfermedades; y ajustar momento de cosecha y regulación de la trilladora.
El ensayo se realizó en el Campo Experimental del Inta Pergamino, una parcela de 0,88 hectáreas. Se implantó el 25 de noviembre de 2009 y se cosechó el 7 de abril de 2004. El rendimiento alcanzado fue de 8,3 quintales por hectárea.
Los resultados obtenidos les permitieron arribar a los profesionales del Inta Pergamino a las siguientes recomendaciones. Se debe partir de un lote limpio de malezas antes de la siembra. La profundidad de siembra no debe exceder de 1-1,5 centímetros en razón del tamaño de la semilla y para evitar problemas de emergencia en caso de encostramiento. Un stand de 500.000 plantas por hectárea permite lograr tallos finos y facilita el trabajo de las cuchillas de la cosechadora.

Perfil nutricional
En cuanto al perfil nutricional los profesionales aseguraron que el grano se destaca por sus elevados niveles de proteína, aminoácidos esenciales, calcio, hierro y fósforo, que superan a los cereales tradicionales. La proteína del grano se asemeja a la de la leche. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre un valor proteico ideal de 100, el grano de amaranto presenta 75, la soja 68, el trigo 60 y el maíz 44. La digestibilidad del grano es del 93%. Las mezclas de harina de amaranto con harina de maíz alcanzan índices cercanos a 100 compensándose el contenido de aminoácidos de ambos. El componente principal de la semilla es el almidón representando entre el 50-60% de su peso seco. Asimismo posee 8% de lípidos.
A la hora de las conclusiones los profesionales del Inta destacaron que: “Luego de esta experiencia podemos afirmar que esta especie representa una alternativa interesante de diversificación para pequeños y medianos productores en suelos no aptos para la producción sojera y en áreas marginales. Además no requiere inversión en maquinaria específica. Asimismo, en razón de sus destacadas cualidades nutricionales, constituye un importante aporte a la seguridad alimentaria, extensiva a la población celíaca pues el grano no posee gluten”.
Para más informes comunicarse con Luis Miguel Jacquelin, teléfono 02477-439084/85, e-mail: ljacquelin @pergamino.inta.gov.ar.