La historia merece ser contada porque Rivadavia de Lincoln es uno de los rivales de Argentino y El Huracán en la primera etapa del Seis Ligas, y porque llamó la atención de que en su formación titular en estos partidos que jugó ante los rojenses la mayoría de los jugadores no superaran los 18 años. Indudablemente es un ejemplo a seguir.
Semanas atrás, en la producción de una nota que junto a Diego Bever este cronista hizo bajo el título “El Ferguson de Lincoln” y que fuera publicada en un medio nacional, la visita a la ciudad de Lincoln, el agotamiento que le dimos al celular y el peregrinar para conseguir datos y más datos nos llevó a descubrir cuestiones sorprendentes.
Y no todo fue casualidad o producto de una buena temporada. Rivadavia siguió una línea de conducta deportiva con varios pilares, uno de ellos mantener por 12 temporadas consecutivas (y algún tiempo más si tenemos en cuenta un paso anterior) al entrenador oriundo de 9 de Julio, Juan Carlos Pírez, que hace alrededor de dos meses se desvinculó.
De esta manera, los frutos en la formación de futbolistas comenzó a aparecer. Primero con jugadores que siguieron sus carreras en distintos clubes de AFA (el ejemplo más evidente lo constituye Rolando Schiavi, pero también Diego Castaño, Pablo Fontanello, entre otros). Luego, con una base importante de valores del club, más el acierto dirigencial en el manejo económico de la entidad y también futbolístico, reforzado con el retorno a la institución del mencionado técnico, los momentos de gloria comenzaron con los campeonatos logrados en forma consecutiva en el fútbol de la Liga del Oeste y finalmente se comenzó con la escalada en las categorías de ascenso del interior. Así llegó en el 2005 al Argentino «B» a través del Torneo del Interior y en el año 2006 subió por intermedio de la promoción al Argentino «A».

UN TIPO TRABAJADOR
Juan Carlos Pírez es un tipo sencillo, humilde, y lo hizo saber en cada respuesta. Claro que su trabajo de laboratorio es inefable. Es inquebrantable.
-¿Cómo hiciste para alejarte de la presión que exige el fútbol?
“En Argentina quieren resultados inmediatos, pero lo más importante de todo es el trabajo. Uno sabe que a la larga se van a obtener los objetivos que se plantean. El respaldo dirigencial es fundamental”.
-¿Sos consciente de que estuviste 12 años seguidos en un mismo club?
“Cuando me desvinculé, me puse a llorar adelante de la dirigencia, así que está a la vista cuánto quiero al club. Es como mi casa a esta altura, porque pasé muchas cosas muy lindas. Cuando volví en el 2000, ganamos el Torneo del Interior y ascender al Argentino B, y en esa primera temporada subimos al A, donde en el año del debut jugamos una final para buscar un ascenso a la BN, pero perdimos con Brown (PM). Es impagable”.
Todos sabían que Pirez era un técnico duro y con su disciplina de trabajo no se jugaba. “El es una persona exigente, y eso causa algo de preocupación. Pero tenemos que aprender a trabajar con él. Y quizás sea bueno tener a una persona exigente, porque necesitamos vencer” decía uno de los jugadores de Rivadavia en el Argentino “A” consultado sobre su opinión acerca del entrenador.

UN MOMENTO MUY FEO
Claro que Juan Carlos Pírez tuvo momentos tristes, como en 2008 y que fuera reflejado por distintos medios nacionales. En Junín, el DT recibía una feroz paliza en la que, según las crónicas y los testigos, participaron algunos chicos del equipo adversario, instigados por el padre de uno de ellos, hasta con palos y cadenas. En ese episodio Pírez perdió un par de dientes y terminó con demasiados magullones que atestiguaban la furia, la intemperancia.
Vale hacer un poco de historia con Pírez, que tiene 60 años y que desarrolló su carrera como futbolista casi íntegramente en clubes de su 9 de Julio natal. En 1975 tuvo una oportunidad en el fútbol grande, en Racing, pero una hepatitis lo frenó y volvió a su ciudad. Comenzó como entrenador de San Agustín, a los 28 años, también en 9 de Julio, para luego pasar a ser el coordinador y DT de las divisiones menores del club Rivadavia, de Lincoln, y así proyectarse a la primera división.

LUCHAR, Y LUCHAR
El no claudicar, el no rendirse, antes resultados adversos arrojados en todo este proceso, también forma parte importante del actual éxito que vive la entidad linqueña. Porque el Torneo del Interior (antiguamente Argentino «B») se convierte quizás en la categoría más dura a atravesar por los clubes de liga ya que varias de sus instancias se juegan en partidos de ida y vuelta, y hay pocos ascensos en juego. Rivadavia sufrió la frustración de haber quedado en el camino en más de uno. Un aspecto también para tener muy en cuenta ahora cuando todo lo que brilla parece oro.
Rivadavia de Lincoln se constituye en un ejemplo. Como con trabajo genuino, basado en su semillero, orden institucional, capacidad para resolver efizcamente en qué puesto se debe reforzar el plantel y una dirigencia, que respaló fuertemente a un cuerpo técnico más allá de circunstanciales resultados adversos, se pueden alcanzar logros de trascendencia. Todo es una cuestión de actitud, de fijarse metas y tener voluntad y empeño para esforzarse en alcanzarlas. Juan Carlos Pírez ya no está en Rivadavia, pero todo lo bueno que le pasa a ese club es producto de su trabajo. Tan convincente. Tan genuino. Para imitar.