La preocupante situación generada en el sudoeste bonaerense por la falta de agua se alivió en las últimas horas con la llegada de la lluvia que ahora vuelve mucho más alentadores los pronósticos para la próxima cosecha de trigo y cebada.
En la mayor parte de los distritos del sudoeste provincial las últimas precipitaciones de importancia se habían registrado durante el otoño, generando en ese momento un buen nivel de humedad en el perfil del suelo. Sin embargo, el invierno pasó prácticamente sin lluvias complicando el normal desarrollo de los cultivos.
Según publicó el diario bahiense La Nueva Provincia, en partidos como Patagones, Villarino y el sur de Puán, donde la sequía había causado estragos durante la segunda mitad de la década pasada, los buenos milimetrajes -sobre todo en sectores cercanos al mar- permiten proyectar un futuro no tan caótico, con una cosecha de trigo -no tan buena- que se podrá llevar a cabo y alimento natural para los animales.
“Ya en el sector este y norte de la región, la coyuntura es mucho más favorable: el trigo está recibiendo agua en el momento en que más la necesitaba; y el perfil del suelo está recuperándose de cara a la implantación de girasol, soja o maíz”, indicó el matutino.
Según Miguel Ercoli, delegado del ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación en la zona de los distritos de Puan, Saavedra y Coronel Suárez, estas lluvias deberían repetirse cada 15 o 20 días ya que los cultivos de fina se encuentran en un momento de máxima exigencia de agua.

MAÍZ Y SOJA
En tanto, las precipitaciones que se registraron en los últimos días en el norte bonaerense afianzaron la condición del trigo, permitieron avanzar con la siembra de maíz y aportaron milímetros a las reservas de suelos para la próxima campaña de soja.
La Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario informó que desde el viernes y hasta el domingo pasado se registraron precipitaciones de entre 30 y 90 milímetros en toda la zona núcleo sojera.
Ayer, se registraron 12,4 milímetros en Pergamino. Estas lluvias resultaron fundamentales para afianzar la condición de los cultivos de trigo, afrontar lo que queda de la siembra maicera y aportar importantes milímetros a las reservas de los suelos para la nueva campaña de soja 2011/2012.