La firma Gear S.A. sigue avanzando y expandiéndose, y dejó inaugurado una espectacular plante de multicurado en la planta ubicada sobre ruta 188. El evento contó con la presencia de autoridades de la empresa, productores, clientes y empleados, y la visita del destacado periodista Jorge Lanato, que dejó jugosos conceptos. Esta nueva planta tuvo la bendición del padre Hugo Papaleo y las palabras alusivas corrieron por cuenta de Carlos Aloé y Juan Gear.
LO QUE DIJO LANATA
Por espacio de una hora y media el periodista Jorge Lanata se refirió a distintos temas de
actualidad, comentando en sus tramos más valiosos:
“Hacía mucho tiempo que no estaba dos meses afuera y me tocó cuando hice Rusia e India. Todos los días leía los diarios por Internet y Argentina me daba una sensación de tristeza, que estaba en países donde se discutía el hoy y en nuestro país, el pasado. Nunca terminamos de salir de los quilombos del pasado”.
“Lo que pasa en los últimos años es que el estilo de este peronismo kirchnerista es muy autoritario y no acepta ninguna disidencia, y tienen un aparato de propaganda bastante fuerte para lo que son, que se va a terminar cuando termine el gobierno, pero mientras tanto persiste”.
“BRIC es una sigla que se emplea para referirse al bloque de países conformado por Brasil, Rusia, India y China, para encontrarse con sus protagonistas y pensar el escenario geopolítico que se proyecta para los próximos 50 años”.
“La clase media está en crecimiento en Brasil desde la asunción de Lula en 2003, y representa hoy al 50% del Brasil. En los últimos seis años, 27 millones de personas de sumaron de la clase baja a la media o media baja. Son un total de 91 millones de personas, esto es el 49,22% de la población, reciben el 46% de la renta nacional y tienen ingresos que van entre los 600 y 2.600 dólares. Como contrapartida, los sectores más desfavorecidos representan el 40% de la población: 70 millones de personas tienen ingresos menores a los 586 dólares”.
“A las calles de San Pablo se vuelcan, cada día, 600 autos nuevos. Brasil es el país que recibió mas inversión extranjera directa el año pasado, tiene más de 200 millones de cabezas de ganado, maneja el 40% del mercado mundial de carnes, es el primer exportador mundial de pollos, uno de los productores de aviones mas importantes y la octava economía del planeta. En 2007, a través del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), invirtió 250 mil millones de dólares en energía e infraestructura”.
“China crece demasiado, y demasiado rápido: en varias oportunidades el gobierno tuvo que subir la tasa de plazos fijos a un año y la anual de préstamos para ralentizar la economía y mantener un nivel bajo de inflación. En los próximos 15 años China deberá construir el equivalente a 40 ciudades como Buenos Aires o São Paulo. ¿Con qué ladrillos, con qué energía y con qué alimentos?”.
“La matriz energética china es el carbón, el 60% de su energía proviene de ahí. Por eso no hay cielo en Pekín. Por eso los chinos, que naturalmente escupen, escupen más. El aire está tiznado. China compra petróleo para satisfacer la demanda energética restante: consumirá en 2020 unos 400 millones de crudo. Es el segundo consumidor mundial después de Estados Unidos. Frente al futuro, construye plantas de energía nuclear y asegura contratos a 30 años con Irán y Brasil. El tamaño, la cultura, todo en China tiende al largo plazo o nace de él”.
“El otro extremo de la cuerda capitalista china es Shanghái. Shanghái es más grande que Londres y más moderna que Nueva York. Esta ciudad de 20 millones de habitantes, que produce el equivalente a la mitad de la economía india, con 6000 dólares de ingreso per cápita y emprendimientos de 15.000 dólares el metro cuadrado era, hace 30 años, un baldío. En Shanghái todo es nuevo y tal vez por eso sea una especie de Nueva York sin alma. Los arquitectos construyeron Shanghái en un recreo: hay edificios torcidos, otros con un agujero en el medio, planos superpuestos, se dice que el municipio local nunca pone problemas a la hora de aprobar un proyecto. De Shanghái sale un tren bala que cubre los 30 kilómetros hasta el aeropuerto en ocho minutos, a 300 kilómetros por hora y con un ticket de 25 pesos. ¿Es Shanghái el futuro? Y, si lo es, ¿yo quiero estar ahí?”.