El joven colonense que intentó matar a su hija a fines de agosto pasado, se suicidó el domingo en uno de los calabozos de la Comisaría Primera de Pergamino, luego de haber estado en Rojas, donde se encontraba detenido luego de confesar el hecho y revelar dónde estaba la menor, que milagrosamente fue hallada con vida en el pozo de un molino, con un soga al cuello.
El detenido, de 20 años, no pudo soportar el cargo de conciencia y ante el constante hostigamiento de los demás presos, se ahorcó con una sábana atada a uno de los barrotes de la celda.
Franco Acastello, se encontraba alojado independientemente del resto de los reclusos, ya que en los códigos carcelarios no se perdona a quienes atentan contra la integridad física de los niños y por temor a que tomaran represalias lo apartaron.
Según trascendió, el imaginaria del calabozo habría visto la maniobra final del detenido pero no alcanzó a ingresar a la celda para evitar que se suicidara. Fue el propio agente el encargado de desatar el nudo, pero el joven ya no tenía signos vitales.
El deceso se produjo alrededor de las 00:30 del domingo, luego de que el occiso tomara la decisión de atarse una sábana al cuello y el otro extremo sujeto a la parte superior de las rejas.
A raíz de la muerte del recluso, el imaginaria y el oficial de servicio fueron desafectados de la fuerza preventivamente hasta que Asuntos Internos establezca si tuvieron responsabilidad o no en el hecho o si hubieran podido evitar que sucediera.

Un caso estremecedor
La dramática historia que conmocionó a la vecina ciudad de Colón ocurrió el 25 de agosto cuando el joven que debía llevar a la casa de su expareja a la hija que ambos tienen en común, luego de pasar el día con la menor de dos años, como parte del régimen de visita que se había establecido, nunca regresó y le dijo a la madre que ya no volvería a verla. Esta situación motivó la desesperación de toda la familia de la joven y de los investigadores que tras varias horas de intensa labor, ubicaron a la menor con vida en el pozo de un viejo molino, ubicado en un campo lindante con la provincia de Santa Fe. La menor fue trasladada en forma urgente al Hospital Municipal, Eduardo Morgan, donde finalmente se recuperó.
El calvario comenzó alrededor de las 19:00 cuando la progenitora de la nena, ante la demora del padre para llevar de regreso con su madre a la menor, radicó la correspondiente denuncia.
Inmediatamente después la Policía ubicó al padre quien les indicó que la “nena estaba en el cielo”. El individuo aportó algunos datos de dónde se encontraría la menor ante los interrogantes de los investigadores y en forma conjunta con personal policial de otras localidades, entre ellas la nuestra, se inició una intensa búsqueda.
Poco antes de la medianoche llegó el alivio para la familia y la comunidad de Colón, que había comenzado a movilizarse para colaborar con el caso. Los investigadores llegaron hasta un viejo molino fuera de funcionamiento que se encontraba en un campo situado al límite provincial.
Cuando los efectivos corrieron una chapa cubierta con pastos, se oyó el llanto de la menor, que al escuchar ruidos y voces reaccionó. La pequeña tenía una soga atada al cuello, los pies mojados y mucha sed cuando fue hallada por los efectivos de la Policía Comunal de Colón.
Lo que hace esta historia aún más conmovedora es que ese día la menor cumplía su segundo año de vida y el padre la había pasado a buscar de acuerdo con el régimen de visitas establecido.