El 80 por  ciento de las cegueras y discapacidades visuales se pueden evitar o tratar, para lo que es clave conocer el estado de nuestra visión y adoptar hábitos saludables, indicó un informe del ministerio de Salud bonaerense.
El trabajo menciona como hábitos importantes descansar la vista de las pantallas cada 40 minutos, usar anteojos de sol de buena calidad, comer frutas y verduras, y cuidar los ojos con antiparras protectoras durante actividades domésticas peligrosas para la vista, como lijar paredes, pintar o usar cloro o lavandina.
Sus jefas de sala, las oftalmólogas Andrea Valeizas y Cecilia Defeo, del servicio de Oftalmología del hospital Rossi de La Plata, explicaron que el uso prolongado de pantallas incrementa la predisposición a la miopía, al punto que la agudiza en personas miopes y puede desencadenarla en personas que no la tenían.
La miopía es uno de los errores refractivos más comunes que crece al compás del uso excesivo de tecnología. Quien la padece ve bien de cerca pero no de lejos.
A fin de prevenirla recomiendan aumentar la actividad al aire libre y, cada 40 minutos frente a una pantalla, tomarse recreos de cinco: «En esos ‘recreos para la vista’, hay que mirar a larga distancia y parpadear seguido para lubricar los ojos y evitar la sequedad ocular, que también daña la visión», explican las oftalmólogas.
Ocurre que para ver un objeto cercano, el ojo mueve unos músculos internos a fin de que el cristalino -una especie de lente natural que se ubica detrás del iris y la pupila-, se acomode y capte aquello en lo que se quiere hacer foco: «Si estamos mucho tiempo frente a una pantalla, esos músculos estarán permanentemente contraídos y tensos, por lo tanto, mirar cada tanto a lo lejos es clave para relajarlos», explican.
Ocho de cada 10 casos de ceguera son reversibles con tratamiento. La mayoría de estos corresponden a personas con cataratas, una afección que se caracteriza por la pérdida de transparencia del cristalino ¿Cómo se soluciona? Con una cirugía que consiste en extraer ese cristalino enfermo y reemplazarlo por una lente intraocular hecha a la medida de cada persona.
El glaucoma, en tanto, es otra de las enfermedades que puede llevar a la ceguera. Sin embargo, si se consulta periódicamente al oftalmólogo es posible detectarla a tiempo y tratarla. «El glaucoma provoca la pérdida del campo visual pero durante mucho tiempo puede no dar síntomas y, sin tratamiento, progresa hacia la ceguera», explica Valeizas.