El principal sospechoso del asesinato de Tomás, Abelardo Cuello, estaba demorado en la comisaría de General Viamonte, pero los vecinos se manifestaron de manera violenta frente a la seccional y debió ser trasladado raudamente ante la amenaza de la toma de la comisaría.
Luego de que tomara estado público de que Ramón Adalberto Cuello, principal sospechoso del asesinato de Tomás Dameno Santillán, fuera trasladado a la Comisaría de la Policía comunal de General Viamonte, en la ciudad de Los Toldos, los vecinos de esta ciudad, indignados, comenzaron a enviarse mensajes de texto para rechazar el accionar judicial y realizar una manifestación.
A las 20:30 hs comenzaron a llegar los primeros vecinos a las calles Irigoyen e Italia de la ciudad de Los Toldos, para manifestarse frente a la seccional local. A medida que transcurrían las horas, se fueron sumando más y más, siendo aproximadamente 400 personas a las 21:10. Inmediatamente, la seccional fue resguardada por personal de la Departamental Junín y efectivos locales. El Comisario Mayor de la Departamental Junín, Sergio Gil, salió a dialogar con los manifestantes y a informarles que el día sábado a las 9 hs. sería trasladado a la ciudad de Junin. Pero los vecinos no se quedaron conformes y empezaron a exigir que sea trasladado inmediatamente.
Los cánticos de “asesino”, “Justicia”, y “no lo queremos cerca de nuestros hijos” fueron cada vez mayores. Y rápidamente los cánticos se transformaron en piedrazos y huevazos contra el frente de la comisaría, alcanzando muchos de ellos a los efectivos que sostenían la guardia y a sus superiores.
La violencia cada era mayor. Mientras se aguardaba que una comisión de vecinos pudiese ingresar a la seccional para hablar con los jefes policiales, y poder descomprimir la situación, se informó extraoficialmente que había sido llamado un móvil de traslado para retirar a Cuello de Los Toldos, a fin de calmar los ánimos.
Pero la violencia continúo cada vez con mayor fuerza, y sorpresivamente a las 22:11 un móvil policial salió raudamente desde el garaje posterior de la comisaría. “Ahí va”, dijeron los efectivos. La gente se enfureció y aumento los gritos.
Luego, los superiores invitaron a 5 vecinos a que ingresasen a la comisaría a fin de corroborar que efectivamente había sido trasladado. Los vecinos, acompañados por medios periodísticos, fueron llevados a las celdas, que pudieron ser revisadas en su totalidad.
Al salir a la manifestación nuevamente e informar a los demás del hecho, muchos no creían en lo expuesto, por lo que se conformaron nuevas recorridas con otros vecinos. En la calle algunos vecinos se peleaban entre ellos, o increpaban a los efectivos y pedían la presencia del Secretario de Seguridad municipal, quien se encontraba en el interior de la seccional, para recriminarle que no haya hablado con los vecinos. Finalmente, luego de dos horas, la gente comenzó a desconcentrarse.