Más de 13 millones de hectáreas de suelos salinos son recuperables, según Roberto Casas, especialista en suelos del INTA Castelar, junto con el experto español, Ildefonso Plá Sentís. En la Argentina unas 13 millones de hectáreas se caracterizan por la presencia de sales en el perfil, recordó el organismo. Entre las regiones más afectadas se encuentran el Chaco semiárido, la depresión del salado y el noroeste de Buenos Aires, zonas en las que hay una gran proporción de suelos afectados por sales y sodio.
“Desde el INTA trabajamos en la recuperación de estos suelos”, señaló Casas, quien además destacó que “con tiempo, manejo y buenas prácticas el potencial productivo que poseen, los convierten en clave para el aumento de la producción agrícola-ganadera”.
Por esto el Centro de Investigación de Recursos Naturales del INTA Castelar organizó un curso sobre Manejo de suelos, espacio que sirvió para la caracterización de diferentes tipos de suelos afectados por sales.
Por sus características y potencial, esas tierras “podrían aprovecharse para incrementar los índices de producción”, precisó Ildefonso Plá Sentís, especialista en manejo y conservación de suelos y aguas de la Universidad de Lleida –España–.
El curso culminó con una recorrida por el noroeste bonaerense en la que se observaron ensayos de recuperación de suelos mediante uso de pasturas adaptadas y adición de enmiendas –yeso y biosólidos de tambo y feedlot–.
Ambos especialistas coincidieron en que son una oportunidad para el desarrollo de la ganadería.
Según los expertos, el proceso debe realizarse por pasos. La primera recomendación es la clausura temporaria del área afectada al pastoreo.
Una de las claves es trabajar con coberturas en la superficie del suelo con pastos que sean aprovechables, así el suelo mantiene la cobertura, que servirá como base para la siembra directa en otoño de especies forrajeras tolerantes a la salinidad.