Una nota periodística del diario Clarin indica que «Ubicadas en el norte bonaerense y en el sur cordobés, a 300 kilómetros de distancia, comparten el eje de desarrollo: industrialización agropecuaria y agregado de valor con sustentabilidad ambiental.
Y agrega: «Entre los incontables planteos de competitividad y desarrollo agropecuario que se están escuchando este martes en el Congreso Maizar 2018, se presentaron dos casos concretos: no son personas, son localidades que casualmente comparten casi todas las letras de sus nombres: Roca y Rojas. Aunque más importante son las características productivas similares que las identifica, según relataron sus intendentes en el evento que se desarrolla en Parque Norte.
Estas experiencias comunitarias se contextualizaron en la categoría de la Bioeconomía. Este paradigma, según definieron desde el propio secretario del tema en el Ministerio de Agroindustria, Andrés Murchison, hasta referentes del tema como Eduardo Trigo, el jefe de Gabiente de Agroindustria, Santiago Del Solar, entre otros, es la producción de recursos renovables, con base biológíca y con transformación que agregue valor a productos primarios.
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La primera localidad que se mostró como ejemplo de este concepto productivo es, en rigor, Alejandro Roca. Tiene 7500 habitantes en el sur cordobés, entre Río Cuarto y La Carlota y, según describió Aldo Etcheverry, el jefe comunal, cuenta con un puñado de empresas de base agropecuaria que les permite lograr el principal objetivo de sus pobladores: «que los jóvenes estudien y tengan oportunidades laborales para seguir viviendo cerca de su familia».
La clave productiva para que eso suceda es el agregado de valor en origen que han logrado, especialmente Promaíz, un par de empresas de acopio, industrialización y exportación de maní y hasta los más de 400 camiones afectados a la logística agropecuaria, que es considerada una empresa más.
ProMaíz, de Aceitera General Deheza y Bunge Argentina, incluye una planta de molienda de maíz que comenzó a producir en agosto de 2013. El complejo muele por año 350.000 toneladas, elabora 140.000 metros cúbicos de etanol y 100.000 toneladas de proteína vegetal para alimentación animal.
Etcheverry contó orgulloso que más allá del etanol, en la fábrica principal del pueblo «se envasa el anhídrido carbónico como gas carbónico para el burbujeo de las gaseosas, y próximamente se producirá alcohol para bebidas». Con todo, remarca «el impacto cultural y el arraigo».
En tanto, Claudio Rossi, intendente de Rojas, localidad del norte bonaerense con 23.000 habitantes, destacó que entre las 200.000 hectáreas de su jurisdicción, la mayoría de producción agrícola, está instalada la mayor planta de procesamiento de semillas de maíz del mundo: el complejo María Eugenia, de Monsanto.
La dinámica agroindustrial de la zona genera desde hace décadas un creciente desaroollo económico. Pero ahora van por un desafío mayor. Para aprovechar el potencial energético del marlo y la chala que deriva de esa gran producción de maíz, especialmente de los semilleros, se han embarcado en «un proyecto de energìa verde: Biomasa Rojas SA, que fue aprobado en el marco de Renovar 2 y en estos días iniciará un proceso de instalación que concluirá en diciembre de 2020, a partir de lo cual aportará 7 megavattios al sistema interconectado de electricidad».
Mientras tanto, «la inversión de 35 millones de dólares ocupará en este tiempo a 300 personas y cuando esté en funcionamiento ofrecerá 50 trabajos directos y el doble de indirectos».
Más allá de lo estrictamennte económico, «con estos proyectos, los rojenses recuperamos la autoestima», concluyó Rossi.»
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