Los colonenses fueron claramente superiores y ganaron con goles de Howlin, la gran figura – El equipo de Fachile nunca le encontró la vuelta al partido y fue, llamativamente, superado todo el partido – Cuando el  partido estaba 1 a 0, hubo un penal a favor del Globo, ignorado por Pablo Fernández
Lo único favorable que se trajo ayer El Huracán de Colón es que Sportivo Barracas mereció hacerle al menos dos o tres goles más, y falló. Y que el resultado fue 2 a 0 para los dirigidos por Ariel Bianchi. Es que el aurinegro ayer vivió una de sus peores tardes de la temporada, sufrió, fue vapuleado futbolísticamente y quedó a merced de una actuación contundente, en la revancha, para dar vuelta una historia que comenzó mal. Desde el primer minuto y hasta el final Barracas fue superior y justificó en todo momento quedarse con un triunfo de oro, teniendo El Huracán la única excusa de que, cuando el juego estaba 0-1, el árbitro Fernández le negó un penal (mano clarita de Dimasse). Pero no es justificativo para pincelar una actuación que sorprendió a propios y extraños, sobre todo a la multitud que desde Rojas se instaló en el estadio de Barracas.
DE MOVIDA, SUPERADO
Sin Martini y Gómez, lesionados, Fachile apostó por Federico Verón y Juan Angel Camarasa. En Barracas la vuelta de Mario Simonovich era lo más saliente. El partido fue un monólogo de Barracas, y no estamos exagerando. Fue así. El Huracán, como nunca había pasado en la actual temporada, jamás estuvo a la altura de las circunstancias, pecó de ingenuo, le faltó actitud por momento y futbolísticamente estuvo muy por debajo de un motivadísimo rival. Javier García y Howlin empezaron a mover la pelota con criterio, Ruiz Díaz estuvo ordenado y el tanque Simonovich aflojaba de a poco a una defensa aurinegra que cometió errores clave.
Howlin se lo perdió con un cabezazo que se fue pegadito al palo derecho de Camarasa. Fue un aviso, porque cuatro minutos después un pelotazo a las espaldas de Van der Beken encontró a un Howlin despierto, vivo, que sepultó la pelota en el fondo del arco 1 a 0. Y estaba bien. A los 12 llegó el centro que derivó en la mano de Dimasse y el penal no cobrado por Fernández. Situación que pudo cambiar, sobre todo desde lo anímico, el curso del partido.
En el juego los locales siguieron siendo mejores, más compactos, no dejándose espacios al Globo y maniatándolo. A los 26 un cabezazo de Simonovich pasó cerquita y a los 35 llegó lo inevitable: el segundo gol de los de Bianchi. Van der Beken tomó en el área a Howlin y el propio delantero marcó el 2 a 0. Así se fueron al descanso, con un equipo rojense descolocado, perdido, si rumbo.
BARRACAS LO PUDO GOLEAR
Lejos estuvo El Huracán de recuperarse. De hilvanar una jugada en serio, de mirar a Diambri de cerca. En todo el partido los rojenses no generaron ninguna situación clara de peligro. Apenas alguna insinuación. Muy poco para un partido de tan alto vuelo.
Con García enchufado, Howlin endemoniado y Luján acoplándose a este tándem, Barracas lo siguió hiriendo al Globo. Lo único que le faltó a los colonenses fue estar más efectivos en la red. A los 2 Simonovich se lo perdió tras un remate cruzado, a los 8m un tiro libre picó y pegó en el travesaño, volviéndole de milagro la pelota a Camarasa, a los 15m Simonovich otra vez se lo perdió solito ante Maxi, y tras cartón Camarasa le ganó a Howlin tras un remate de media distancia. Pero había más, porque debajo del arco Luján se lo perdió también.
Barracas estaba para golear, para terminar de noquearlo al Globo. Pero lo perdonó. Y ese resultado no tan abultado que se trajo el aurinegro es lo único positivo, porque un 0-2 es recuperable. No un 0-4 como bien pudo haber terminado el partido.
Fachile hizo apenas un cambio buscando otra alternativa. Pero la esencia del partido y la suerte estaba echada. Barracas corrió, jugó, brilló. El Huracán fue todo lo contrario. Dudó, perdió, quedó opacado ante un rival netamente superior. Se verán las caras dentro de una semana en el “Elvio Cruz Fachile”. Indudablemente el Globo deberá cambiar radicalmente si quiere seguir en el torneo. Jugando como ayer será difícil. Deberá volver a las fuentes para salir de un gran apuro.