Volvió a ser un equipo sin ideas y no pudo con el remendado Newbery juninense, a quien le faltaron ocho titulares – Lo perdía, pero en el cierre lo igualó con un zapatazo de Domínguez – Igualmente quedó sin posibilidades concretas
El presente futbolístico de Boca no tenía otro destino posible que quedarse al margen de los cuartos de final. El camino era inexorablemente la eliminación, porque los dirigidos por Raúl Verón vienen dejando una pálida imagen en los últimos encuentros y, además, tampoco aprovechan las situaciones propicias que brindan sus adversarios. A saber: River de Chacabuco está muy por debajo del nivel de los rojenses y pese a eso una semana antes se había ido ganancioso de barrio Mataderos, y ayer Newbery de Junín llegó sin 8 de sus titulares, y esto tampoco fue aprovechado por un tibio xeneize, carante de variantes, vacío de ideas, poco generoso, reaccionando ya cuando era demasiado tarde y con un técnico que erró en algunas decisiones.
UN PRIMER TIEMPO FLOJISIMO
Estaba claro que el empate los dejaba afuera a ambos. Que la única chance de seguir con vida era ganar. Si salieron a quedarse con los tres puntos realmente no lo sabe nadie, porque generaron tan poco en esos primeros 45 minutos que el partido era un verdadero cúmulo de imprecisiones. Las áreas se visitaban poco y nada. Boca tuvo una posibilidad cuando a los 6 minutos Fraccaro se equivocó y por poco Tisera no capitaliza con un cabezazo. Newbery no dispuso de ninguna concreta, y el par de insinuaciones que generó fueron bien capitalizadas por Airet.
REACCIONA EN EL INICIO DEL ST
En el arranque del complemento Boca tuvo dos chances inmejorables: a los 30 segundos Tisera picó por derecha solito, pero definió mal, muy desviado ante el achique de Fraccaro. Minutos después un error defensivo casi es aprovechado por Cristian Ibars (de lo más criterioso en el xeneize y de los pocos que supo jugar lo que verdaderamente era, una final), pero esta vez Fraccaro achicó bien y tapó el remate. Era el momento de Boca, porque mostraba al menos una ráfaga de iluminación y enfrente Newbery no hacía pie. Pero con el correr de los minutos ese dominio se transformó en paridad, y entonces la visita fue el que facturó. Avisó Morán a los 15 y dos minutos después un error defensivo del local terminó con el gol de Maxi Molina. 1 a 0 para el “Aviador”.
Con algo de garra, orgullo pero escaso fútbol Boca fue en busca del milagro. El desastrozo Arel lo ayudó un poco en dar 5 minutos de descuento. Cuando se diluía ese tiempo Nelson Domínguez aprovechó una pelota en el área y con un hermoso zapatazo puso el empate. Era un desahogo. Sólo eso, porque a Boca no le servía y a Newbery lo enterraba definitivamente, ya que con la victoria los juninenses hubiesen llegado con posibilidades a la última jornada. El mismo triunfo que le hubiera dado una luz en el fondo del camino a Boca. Esa luz que Boca no encontró. Un poco por sufrir lesiones, otro por desaciertos, y otro tanto por no encontrar una identidad futbolística. La que, en definitiva, lo deja sin vida en el Siete Ligas.