Jugó mal y si bien Racing no fue claramente superior, al menos tuvo las ideas más claras a la hora de manejar la pelota – Bravo abrió el marcador, lo empató el “Polaco” Ravichoni y a 15 minutos del final el pibe Ríos (anotó su primer gol en la máxima categoría) selló el triunfazo de la Academia – Flojísima actuación del árbitro Funes
Boca dejó escapar ayer, en su estadio, una posibilidad inmejorable para dar un paso gigante hacia cuartos de final. Y, sin actitud ni fútbol, cayó 2 a 1 ante Racing de Colón, que en el balance de los noventa minutos mereció algo más dentro de un partido chato, de escaso vuelo, pero que tuvo a los xeneixes demasiados timoratos a la hora de ir a buscar el partido, de forzar una victoria decisiva de cara a sus pretensiones. Ahora, los dirigidos por Raúl Verón deberán ganarle sí o sí a River de Chacabuco y Newbery de Junín (ambos partidos a desarrollarse en Rojas) para soñar con estar dentro de los ocho mejores del Torneo Siete Ligas.
POCO FUTBOL, Y DOS GOLES
Jugar por lo bajo en la cancha de Boca es complicado, porque el terreno está desparejo, y eso hace que los partidos no se hagan demasiado vistosos. Y en estas instancias, donde cada centímetro vale oro, y donde se mete más de lo que se juega, ver un encuentro entretenido es bastante difícil. Ayer ni Boca ni Racing tuvieron ideas lúcidas, aunque siempre fue el elenco de Colón el que intentó, al menos, jugar y conectarse. Boca generó algo en ofensiva cuando estuvo en cancha “Titi” Ravagnan, porque trepó seguido y con criterio por su sector, porque robó faltas, porque generó varios tiros libres preocupantes para Ramundo.
Defensivamente Boca mostró grietas, falta de comunicación, y eso permitió que a los 22 minutos Facundo Bravo (delantero potente, ágil, peligroso) sacara un remate que se desvió en un defensor, torció en forma brusca el destino del balón, para engañar a Airet y clavar el 1 a 0. Claro que casi inmediatamente empató Boca, cuando Martínez con un cabezazo la puso al corazón del área chica, Demarco no pudo despejar y Ravichoni entró para marcar, error de Ramundo incluído, el 1 a 1.
De ahí al final de la etapa se intercambiaron errores, desaciertos, aunque siempre con Racing siendo el dominador más claro de la pelota, lo que era al menos una tranquilidad para su entrenador.
SE QUEDA SIN NADA
Luciano Ravagnan ingresó dolorido a jugar el segundo tiempo, pero duró poco, por eso debió ser reemplazado por Domínguez. Primer gran problema para Verón, porque “Titi” era una de las únicas soluciones para tener una salida fluída. Minutos después debe dejar la cancha el Polaco Ravichoni, dolorido en su tobillo izquierdo, el que se había lesionado 15 días atrás en Chacabuco. Con esto, eran escasas las chances que Boca iba a poder contar de tres cuartos de cancha hacia adelante, más allá de la actitud y empeño que pone Tisera, ya que Martínez anduvo toda la tarde sin aciertos.
Racing, sin hacer grandes hazañas, al menos tenía más la pelota. Bravo inquietaba, Magallanes era criterioso, Bargaz metía en todos lados, y Pizarro era salida. Y el premio a ese mayor apetito lo tuvo a los 30, cuando el pibe Ríos la corajeó (ante otro error defensivo de Boca), y cuando Airet achicó, le cambió el palo. 2 a 1 para Racing.
Para Boca empatar era una empresa en quiebra, una misión casi imposible, porque en el partido (salvo el gol) había pisado pocas veces el área de Ramundo. Tuvo un par, la más clara un cabezazo de Tisera que se fue demasiado desviado. Y llegó el final, con una derrota dolorosa, sin dudas. Boca no tuvo presencia, esperó demasiado lo que propuso el rival para actuar en consecuencia, y terminó dominado, atado, sin respuestas. La recuperación no debe esperar. Ganar los seis puntos que vienen será clave para la subsistencia en el torneo. Esa será otra historia. La de ayer fue negativa, como para borrar. Y sólo pensar en River y Newbery de Junín.