La versión del Globo no fue la mejor – Golpeó en el arranque (Martini) y pintaba para golear a un equipo que ya le había hecho cinco goles en su cancha – Pero perdió precisión y si bien no la pasó tan mal, debió recurrir a su arquero para momentos clave: Maxi Camarasa le desvió un penal a Luluaga y en la última del partido le ahogó el grito a Melillo
Cuando a los seis minutos Alex Barry la llevó de acá para allá y la cruzó para Zambuto, y Guido la metió al centro del área para que Martini, con suma tranquilidad, pusiera el partido 1 a 0, parecía que la historia pintaba para goleada ayer en barrio Belgrano. Es que estos equipos se habían enfrentando hacía poquito en Junín con goleada (5 a 0) y baile del Globito. Pero entre la garra de los visitantes y la falta de precisión de tres cuartos de cancha hacia delante del Globo hicieron que las alternativas fueran cambiantes, siempre dentro de un trámite muy enredado.
GOLPEA MARTINI DE MOVIDA
Poco se había desarrollado del juego cuando Leonardo Martini puso al local en ventaja. El talentoso delantero tuvo tiempo y espacio y esto es letal para cualquier arquero. Así la historia pintaba demasiado sencilla para un Globo que llegaba a este partido ya clasificado y con el “1” de la zona en el bolsillo. Demasiadas cosas acumuladas como para no distenderse. Y precisamente eso pasó. El Huracán se relajó, puso piloto automático y nunca desesperó en pos de ampliar el partido. River, con agallas, peleó cada pelota y buscó a un Luluaga talentoso, zurzo nueve de área que posee movimientos interesantes. Pero era poco.
El toque del Globo llegaba hasta el área de River, y ahí el peligro se diluía, por falta de recursos para penetrar, y porque (en rigor de verdad), River se paró bien. A los 32, en una acción aislada, Fernández metió la pelota en el área y a Hetem le rebotó en el blazo. Moreno cobró penal y Luluaga, demasiado displicente, ayudó para Camarasa nuevamente haga festejar a su hinchada con otro penal atajado. El rebote no pudo capitalizarlo Souza elevando el disparo. De ahí en más el ánimo de los dirigidos por José María Lorant fue desvaneciéndose.
FRICCION, Y OTRA VICTORIA
En el segundo tiempo el partido siguió con la misma tonalidad. Dentro de una apatía generalizada a la hora de jugar, El Huracán era el que buscaba lo más importante. Pelota al piso, lateralizar siempre. Pero profundidad nunca encontró el elenco de Fachile, por eso chocó ante el guapo River, que sabía que se jugaba una parada importante ante el campeón rojense. Fernández pudo igualarlo a los 30 segundos de iniciado el complemento, pero Camarasa respondió a puro reflejo, abajo.
En el final llegó lo mejor, porque con tiempo y espacios (debido a que River se fue decididamente al ataque) el Globo encontró huecos por todos lados, pero tampoco supo cómo dar el golpe de nocaut en un encuentro cerrado y disputado. Lo más claro fue un zurdazo de Luciano Tissera que hizo temblar el caño derecho del arco defendido por Comisso. Era casi el cierre, pero quedaba una oportunidad, de oro, para River. En el último pelotazo Melillo aprovechó una mala coordinación de los centrales locales y quedó cara a cara con Camarasa, que achicó bien y detuvo el intento del volante central de River que realmente tembló a la hora de empatar el juego. Esto provocó la desazón generalizada de los muchachos de Lorant, que tendrán una última chance ante Argentino de Rojas. Por lo pronto El Huracán no jugó bien, pero fiel a su costumbre de los últimos tiempos, ganó. Y eso, en definitiva, es lo que cuenta.