El rojinegro no jugó bien y nunca pudo quebrar al flojo San Martín – Tras un primer tiempo espantoso, en el complemento los de Progreso tuvieron más la pelota y merecieron la victoria, pero también brindaron muchas ventajas defensivas, que casi los hace tener un dolor de cabeza mayor – Ahora define todo ante Singlar
Indudablemente este Jorge Newbery versión ya casi primaveral rinde por estos tiempos mejor de visitante que de local. Y prueba de ello fue la floja labor de ayer ante el muy tibio San Martín, equipo al que el rojinegro en el partido de ida había goleado 5 a 0. El mismo equipo al que ayer no lo pudo vulnerar (a pesar de que en el segundo tiempo mereció un poco más); y que también por pasajes lo hizo sufrir por graves desajustes defensivos. Igualmente por barrio Progreso aún se respira aires de clasificación, que quedará abrochada si el próximo domingo le gana o empata ante Singlar de Ascensión. Claro que si quiere pelear por algo importante deberá mejorar futbolísticamente.
PRIMER TIEMPO: UN BOSTEZO
Los primeros 45 minutos fueron realmente olvidables. Porque Newbery equivocó siempre el camino, porque San Martín jamás se animó (tampoco tiene con qué), porque fueron la incongruencia misma. A pesar de que Benavídez y Sayes estaban lúcidos, el resto estaba en otra frecuencia, entonces el área de Pagano era visitada poco por los rojinegros. Apenas un cabezazo de Manuale que contró una buena resolución de Pagano y una arremetida de Calderón que, milagrosamente, encontró las piernas del “1” de Martín. Nada más. En el otro arco, una desinteligencia entre Labatti y Ponce casi termina en gol de Gagliardini, y un zurdazo de Gómez se fue arriba cuando los rojenses habían marcado mal.
En general la pelota pasaba de uno a otro equipo, sin tenencia criteriosa. Se la prestaban, y la usaban sin criterio. Entre ese panorama, y el marco pobre en las tribunas (es una costumbre en este Siete Ligas) armaban una tarde de aburrimiento casi total.
CAMBIO, AUNQUE NO LE ALCANZO
En el complemento Newbery tuvo una visión más correcta del partido. Y empezó a llevar adelante, simplemente, el ABC del fútbol. Jugar por costados, no abusar del pelotazo, y aprovechar los espacios libres. Fue así que tuvo más el balón, con delanteros más participativos y enchufados, que ahora complicaban al sólido Leandro González y sus muchachos. A los 20 un puntazo de Manuale (tras centro de Calderón) terminó en poder de Pagano, y diez más tarde otro centro del “Negro” encontró a Manuale solito, pero increíblemente el delantero juninense le erró al arco. Hubiera sido el gol de la victoria. Claro que de contra San Martín también generó lo suyo, dejando en evidencia a una defensa local endeble, poco comunicativa, y que de milagros salió ilesa (sólo porque el rival era extremadamente irresoluto). Fue cero a cero, resultado que lo obligado a los rojinegros, al menos a empatar en la última fecha ante Singlar de Ascensión. Ese partido será en Rojas, lo que a esta altura y dado lo sucedido en la competencia, no es garantía para los dirigidos por Rosset. Porque, está claro, Newbery ha sido mejor cuando salió del “Esteban Balín” que en su propia casa.