El xeneize aprovechó un buen primer tiempo y con goles del Polaco Ravichoni se puso al frente – Varias lesiones lo condicionaron, y en el segundo debió defenderse con uñas y dientes, y con Sandro Airet como gran figura – Así logró arrancar con buen pie la tercera fase
Arrancar ganando siempre es bueno, pero de la manera que lo hizo Boca tiene un plus. Porque los de barrio Mataderos cosecharon de a tres en un terreno hostíl, con un rival áspero, con infinidad de problemas, pero con dos goles del Polaco Ravichoni y una actuación para el cuadrito de Sandro Airet que le permitió a los xeneizes seguir prendidos a su ilusión. De antemano se sabía que River no era un rival excesivamente duro, pero que iba a hacer valer su localía, y que iba a buscar ante su gente comenzar derecho. Boca, en cambio, tenía en claro que comenzar perdiendo iba a resultar un paso negativo, sobre todo ante (a priori) uno de los equipos más flojos de la zona, pero que ayer demostró que será un hueso duro para cualquier adversario.
EL POLACO NO PERDONA
Desde que la pelota se movió, River dejó en claro que su localía la iba a hacer valer. En este caso ayudado por un árbitro demasiado permisivo como Guzmán, que permitió pegar, y que encontró el primer herido en Luciano Ravagnan, quien tras ser “talado” de atrás por Blanco debió irse a los vestuarios, ingresando en su lugar Joaquín Hernández.
Pero Boca es Boca y tiene sus hombres de experiencia para marcar la diferencia. A los 19m el Polaco Ravichoni probó con un remate de media distancia que se desvió en un defensor para poder el juego 1 a 0. Tras cartón y con espacios el siempre picante Tisera la picó ante el arquero, la pelota pegó en el travesaño y en el rebote Ravichoni casi marca. Boca aprovechaba el desconcierto de River, que dependía de alguna genialidad de Luis Nanni, finalmente bien marcado por los rojenses.
A los 36m llegó el segundo, con una buena jugada de elaboración de los que saben en el xeneize. Tisera llegó al fondo y mandó un centro, el juvenil Pérez no pudo pero se esforzó para ir a buscarla y meterla nuevamente al corazón del área, donde el Polaco Ravichoni aprovechó para cabecear en forma perfecta, y darle a los suyos el 2 a 0.
Hasta ahí todo bien, pero Boca se quedó parado en los últimos 10 minutos y casi lo sufre. Nanni quedó solito a los 39 y la pelota se fue besando el palo izquierdo, y a los 44 se resbaló Grigüelo para que Duarte se escapara, y definiera ante Airet, pero el arquero en brillante intervención se quedó con la pelota.
A SUFRIR, PERO A GANAR
En el segundo tiempo River buscó meter en un arco a Boca. Y por momentos lo logró. Pero hubo motivos de sobra, porque además de que crecieron Falgari, Duarte y Nanni, a la lesión de Ravagnan se le sumó la de Ravichoni, y entonces Boca se quedó desmantelado. Pero con Sandro Airet en el arco. Y Sandro a los 17 minutos le sacó una pelota al ángulo a Duarte, para el delirio de la parcialidad xeneize y el desencanto de los locales, que de a poco empezaban a observar una muralla en el arco de enfrente.
River con vergüenza fue y quemó las naves que le quedaban, pero siempre chocó ante Airet, seguro, impenetrable. Boca prácticamente resignó toda acción ofensiva en los últimos 25 minutos, pero tenía en su haber dos goles, a un Peli Tisera enchufadísimo, a un equipo que desparramaba garra por cada rincón de la cancha. Y a un aquero distinto. Esos que sirven para ganar partidos, campeonatos. Esos que te hacen soñar. Como este Boca de leones, que ayer ganó y va por más.