Los cultivos de invierno están finalizando su cosecha con mejores perspectivas que las que había a mediados de la campaña. Sin embargo, la fuerte caída de los precios internacionales hará que contribuyan a la economía incluso menos que el año pasado, cuando impactó La Niña.

El clima marcó vaivenes en las proyecciones de producción de cultivos invernales en nuestro país a lo largo de 2023.

Por ejemplo, en mayo, desde la Bolsa de Cereales de Buenos Aires estimaban una producción inicial de cultivos de fina de 23 millones de toneladas, comprendida por 18 y 5 millones de toneladas de trigo y cebada, respectivamente.

No obstante, el escenario climático como resultado de la falta de precipitaciones y heladas durante etapas críticas para la definición de rendimiento del cultivo, exacerbó la situación crítica, luego de tres campañas atravesadas por “La Niña”, repercutiendo adversamente en la extensión cultivada y los rendimientos.

Como resultado, en septiembre se ajustaron las proyecciones, especialmente para trigo, cuya producción se redujo a 16,5 millones de toneladas. En contraste, la producción de cebada se mantuvo estable en 5 millones de toneladas.

Luego, a medida que avanzaba la campaña, el sostenimiento del clima adverso llevó a ajustes por un total de 1,8 millones de toneladas, reduciendo la proyección de trigo a 14,7 millones de toneladas. Por otro lado, la estimación de producción de cebada también se vio afectada, reduciéndose a 4,7 millones de toneladas.

UNA LUZ DE ESPERANZA EN TRIGO Y CEBADA

Sin embargo, las últimas semanas trajeron una luz de esperanza, los rendimientos del sudeste de Buenos Aires vienen superando las expectativas, permitiendo ajustar al alza la estimación de producción de trigo y cebada a 15,1 millones de toneladas.

En cuanto a la cebada, las cifras también se ajustaron al alza, volviendo a 5 millones de toneladas.

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