Si los argentinos mantienen el perfil menos carnívoro que mostraron hasta abril a causa de la suba de los precios, cada habitante habrá ingerido 51,6 kilos de cortes bovinos en promedio este año, lo que significará una baja de 9,4 por ciento respecto de 2010 y ubicará al país en el tercer puesto como consumidor mundial de carne vacuna, detrás de Uruguay y Estados Unidos, que en 2010 promediaron 57 y 55 kilos, respectivamente.
Al menos esto asegura Miguel Schiariti, titular de la Cámara de frigoríficos Ciccra, que nuclea a los abastecedores del mercado interno.
Por otro lado, según el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva), en cambio, la Argentina el año pasado siguió encabezando el podio, con 55,3 kilos, seguida por Uruguay, con 45,8, y Estados Unidos, con 38,4. Pero aun esta fuente alternativa admite que este año Uruguay podría superar a la Argentina.
El gusto local por el asado no cambió, pero sí su costo. En el primer trimestre, los precios de los principales cortes se duplicaron respecto de fines de 2009. Y, como la oferta de los sustitutos no pudo reaccionar al ritmo de la demanda, el precio del pollo subió 27 por ciento y el del pechito de cerdo, 57 por ciento, mientras que las estimaciones privadas señalan que la inflación general rondó 32 por ciento en el mismo lapso.
El informe de Ciccra atribuyó la menor oferta actual de proteínas de origen animal a “medidas equivocadas y costosas” del Gobierno, que afectaron el funcionamiento del mercado de hacienda y carne vacuna.