En la región del noroeste de la provincia de Buenos Aires la lluvia se hizo sentir desde la madrugada del lunes, con ráfagas de viento que en algunas zonas llegaron hasta los 60 kilómetros por hora y provocaron daños en la forestación y voladura de chapas y estructuras.

En Junín no hubo daños importantes por el viento y la lluvia, si bien fue intensa, que cayó entre 20 y 35 milímetros, y en algunos lotes llegó a 40, trayendo alivio a la ciudad y a los cultivos de los campos. Desde el Servicio Meteorológico local (Aeródromo de Junín) se tomó la medición de la lluvia caída hasta las 10 de la mañana de ayer, siendo de 29.5 milímetros.

Esa lluvia también hizo cambiar la postal de la “casi” desaparecida laguna de Gómez, que recuperó algunos centímetros de agua y revivió las esperanzas de la gente que aprecia ese espejo de agua, con gratos recuerdos de momentos vividos en épocas anteriores.

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